Estoy en ese momento que la verdad que no se que pensar sobre las estrategias de Disney. Evidentemente escribo desde mi cuarto en mi casa, así que probablemente mis elecciones como empresario distan mucho de ser las de una gran compañía con múltiples asesores, así que después de consultarlo con mi gato y la perra hemos llegado al consenso de que no entendemos la estrategia de Disney. Quizá el comentario del gato no haya sido interpretado de la mejor de las formas, una falta de comunicación verbal que mantenemos desde que el tiene pelo y yo hablo con los animales.

Pero volviendo al tema principal, Disney ha adquirido recientemente otra gran empresa de audiovisuales, en este caso Fox, y aunque pueda ser algo aplaudido cara a una renovación en los Simpsons, que huelen ya a cajón de armario de abuela, para mi me supone una gran cantidad de no entender bastante grande.

No hace tanto que oímos el primer gran movimiento, Lucas Films, la eterna, sublíme y evolucionada empresa era comprada por Disney en un acuerdo que terminó de pagar la jubilación a los nietos del señor Lucas, si es que no está asegurada la permanencia de los bisnietos. Y ya entonces empecé a notar ciertos movimientos que aunque evidentes no dejaban de llevar el sello Disney, léase como la nueva trilogía de Star Wars, los spins-off para matar el tiempo entre película principal y otra, y el adoctrinamiento de las nuevas generaciones con las continuaciones en dibujos de Clone Wars con la serie de Rebels y Resistance, esta última una especie de guiño al anime que me sobraba en algo tan «americano».

Seguido a esto nos vimos envueltos en la segunda gran compra de Mickey y sus amigos al adquirir Marvel. He de reconocer que a estas alturas ya estaba arrancandome trozos de piel al sólo pensar en los chistes marca «Disney» que ya había tenido que sortear en la VII entrega de Star Wars. No me imaginaba a Lobezno en plan family friendly, y no obstante han conseguido hacer cosas bastante curiosas con el universo de los vengadores, que se ha comido a la Liga de la Justicia, que la mitad de los lectores no sabrán ni que existe más allá de Superman y Batman, pese a los intentos de DC de sacarlo adelante.

Así que, ¿por qué digo que no entiendo a Disney? Pues porque a un servidor si le estaba gustando lo que se estaba haciendo con las series en Netflix, me entretenía Iron Fist (y no, me he ahorrado ver la versión X de la misma), Luke Cage, y me estaba interesando bastante la historia de Jessica Jones y flipando el destrozo de The Punisher. Me parece que en orden han ido de peor a mejor en cuanto a calidad, dejandome un poco de lado Daredevil y el crossover que se quisieron marcar con las cuatro series a la vez, que no me dijo nada. Alude Disney problemas económicos, pero estamos viendo como no sólo han explotado sus otras grandes marcas, no hay más que ver los espectáculos de Disneyland o la cantidad de remakes que van a acompañar a estas líneas en los próximos meses, como para no entender porqué de éstas cancelaciones. Disney, tienes el guantelete del destino y te falta muy poco para acabar con la mitad de la producción audiovisual, no me digas que no tienes pasta que no te creo…