Tuve la suerte hace unos días de poder ver en Twitter un trailer creado por un fan de El Príncipe de Bel Air, que nada hubiera tenido que envidiar a Mentes peligrosas, alejada completamente del personaje cómico y graciosete que se creó con Will Smith. Y al mismo tiempo que pensaba en lo muchísimo que me molaría ver algo así hecho serie pensé en el valor que tiene la «remasterización» de Sabrina. No fuí un gran seguidor de la serie original porque la verdad que más allá de los momentos del gato «moñeco» la serie me parecía super ñoña, con perdón de los ofendiditos, que seguro que hay muchos.

Y la verdad que esta nueva versión es eso, la actualización mejorada de lo que debía ser una historia oscursa sobre brujas. Las brujas no son divertidas, las brujas comen niños, las brujas no hacen filtros de amor, hacen pactos con Satán para que la persona que no les hace caso sangre por cada uno de sus orificios. Y eso es lo que me he encontrado en esta serie. Y con perdón del gran spoiler, por fin Salem (Alias gato sacado de los muppets) no habla, y lo agradezco muchísimo, porque necesitaba eso, un «Familiar» que fuera poderoso y sólo fuera eso, un gato.

Y dicho esto, no puedo decir que todo sean campanas en este pueblo en el que siempre es Halloween. Hay bastantes detalles de la serie que igual que me ha pasado siempre con el anime me pasan también en esta serie…¿Tanto cuesta que un personaje diga lo que piensa? De verdad que a veces me resulta exasperante que los diálogos se vean tan faltos de coherencia y de dinámica por querer alargar hasta lo indecible una relación de unos niños de 16 años. Me da igual si Sabrina funciona o no con su pareja, y aunque pueda entender que es el hilo conductor entre la parte humana de Sabrina y su parte bruja al mismo tiempo, en más de un momento de la serie me han dado ganas de convertirlo en sapo y echarlo a un estanque, porque no aporta nada. Seguir intentando dotar de moralidad o de interés a los personajes, alargando innecesariamente muchas de las tramas, sólo para poder llegar a los 10 capítulos y preparar una segunda temporada me parece absurdo e innecesario. Afortunadamente no es de las series en las que más he tenido la sensación de necesitar una manivela para animar a la trama a avanzar y me parece que está muy lograda la historia.

Así que ya sabéis, si os gustan las historias de brujas en las que el caldero está lleno de partes humanas y en las que los demonios andan por la tierra, bienvenidos a las escalofriantes aventuras de Sabrina.