Para todos aquellos que hemos disfrutado desde pequeños de los juegos de Rol, Vampire es uno de esos clásicos. Todo el mundo tenía un amigo que jugaba Vampire The Masquerade, Call of Cthulhu o el Señor de los anillos (Este último en español porque los otros era más chic lo de nombrarlo en inglés). Así fue como en el año 2000, después de tiempo de estar disfrutando de las aventuras narradas de Entrevista con el Vampiro, Drácula de Bram Stoker y sucedáneos, Nihilistic software, de la mano de Activision, nos trajo la obra de Vampire The Masquerade: Redemption.

Con unas mecánicas bastante sencillas y que en muchos casos nos transportaban a esas partidas de rol llevabamos a Christof, una suerte de templario condenado por una terrible amenaza en un monasterio. Pronto Christof se ve envuelto en una trama vampiresca de la que sólo puede intentar escapar de una forma: siendo un vampiro.

Bajo esa premisa tan simple nos vemos recorriendo un mundo medieval resolviendo diferentes tareas y con diálogos que nos conducían a diferentes resultados, lo cual y dado la época era maravilloso. Todo ello unido a un par de giros argumentales y verte en mitad del juego accediendo a la actualidad y dedicarte a matar gente con pistolas a lo Blade… orgásmico.

Y algo tan absurdo como hacer que existiera el día y la noche en las pantallas y tener que evitar en todo momento la luz para evitar ser dañados, o tener que elegir a quien morder para recuperar sangre, evitando matarlos para no contaminarte o comerte a todo el que se te acercara, eran detalles que hacían de este juego una joya de biblioteca.

Por todo ello y viendo que la cosa funcionó maravillosamente Activision publicó 4 años después lo que sería Bloodlines, una secuela independiente dentro del universo de Vampire: The Masquerade, y que traía las nuevas mecánicas de mundo abierto y misiones que tanto placer han causado a todos los jugadores desde la aparición de los iconos de exclamación e interrogación para definir las quest. Esta vez llevando a un recién convertido en vampiro por las calles de una ciudad actual y disfrutando de todo ese dilema moral entre alimentarte de gente bondadosa o seguir viviendo en las sombras pacientemente alimentándote únicamente de los enemigos.

Así estamos ante un nuevo estreno, aunque tras muchos años de esta IP olvidada de Activision que ahora nos trae Paradox Interactive, alos que pertenecen otros grandes títulos (Surviving Mars, Interstellar, City Skylines entre otros) que han triunfado recientemente en el mercado. Como detalle curioso vamos a pasar a la primera persona, pese a que en los antiguos la vista en tercera persona era elemento esencial, gracias a que el desarrollo ha sido realizado por Hardsuit Labs, basando todo el motor en el mismo creado para el juego Free to play
Blacklight: Retribution de esta compañía.

Por todo ello no es extraño que todos aquellos que disfrutaron de las precuelas se estén relamiendo sabiendo que llega Bloodlines 2 a nuestras vidas. Lo tenéis en precompra en Steam, GOG, Epic Store y por supuesto en la página de Paradox. ¿Preparados para volver a succionar hemoglobina a raudales?

Trailer de Vampire The Masquerade – Bloodlines 2